El juego de las apuestas sobre las incorporaciones al Ibex se basa en que muchas
carteras institucionales (las que más dinero mueven) llevan a cabo una gestión
pasiva, es decir, invierten tratando de replicar el comportamiento general de
la bolsa.
Por ello, cuando una empresa se incorpora al índice varias de estas carteras compran
sus acciones y cuando una empresa abandona el índice también abandona la cartera
de estos inversores... el juego consiste en adelantarse a estos grandes movimientos
de dinero y sacar con ello un beneficio.
Ante este tema conviene llamar la atención sobre un par de aspectos que demasiado
a menudo se pasan por alto:
A menudo los inversores pasivos no necesitan copiar exactamente la composición
de un índice para lograr sus objetivos; por ejemplo, comprando hoy las 15
mayores empresas del Ibex 35 (en las proporciones que aquellas tienen en el índice),
un inversor conseguiría replicar casi el 90% del comportamiento del índice. Las
otras 20 empresas que componen el Ibex aportan sólo un 10% de las variaciones
(debido a su relativamente baja capitalización).
Así en muchas ocasiones el inversor pasivo se limita a imitar aproximadamente
el comportamiento el Ibex 35 y con el dinero que deja de invertir en las empresas
más pequeñas se dedica a buscar otras oportunidades de inversión que le permitan
superar la rentabilidad del índice.
En estas circunstancias apostar por futuras incorporaciones al Ibex 35 tendría
especial sentido cuando hablamos de grandes empresas que puedan situarse en los
primeros puestos por capitalización.
Tan es así que en ocasiones una empresa puede estar particularmente interesada
en no formar parte del índice: en la revisión del pasado Junio por ejemplo
corría el rumor en los mercados de que Mapfre, una de las más barajadas como candidata
a incorporarse al Ibex, recibiría con tristeza esa noticia.
La aseguradora está en muchas carteras modelo de small caps (empresas de pequeña
y mediana capitalización, a menudo llamadas también chicharros), y entrar en el
índice podría suponer su salida de este "universo", con la consecuente pérdida
de visibilidad para los inversores (especialmente si tenemos en cuenta la moda
chicharrera de los últimos meses).
Otro aspecto que conviene recordar es que en este tipo de apuestas tiene especial
validez el viejo dicho de "Compra con el rumor y vende con la noticia".
Normalmente las fuertes subidas en la cotización se producen antes de que se anuncie
la incorporación de una empresa al índice, y cuando la incorporación es ya evidente
de hecho la acción suele experimentar importantes pérdidas.
Sólo cuando la incorporación es inesperada en los mercados es habitual ver subidas
en la acción tras conocerse la noticia: ocurrió por ejemplo en la revisión del
pasado Diciembre, cuando eran muy pocos los que creían que Picking Pack podía
incorporarse al Ibex 35.
Cuando la incorporación de una empresa está cantada las posibilidades de sacar
tajada son muy limitadas.
Por estas razones básicamente se puede decir que invertir apostando por los cambios
en el Ibex 35 es un juego arriesgado y normalmente con vistas al corto plazo;
para un inversor prudente la postura adecuada sería intentar sacar partido a este
tema si la decisión de invertir viene apoyada en otros factores: no comprar porque
la acción va a entrar en el Ibex, comprar porque la acción es interesante y porque
si finalmente se incorpora al Ibex quizá hoy sea el momento más adecuado para
tomar la posición.
En este sentido las recomendaciones de consenso de los analistas recogidas en
Favoritos de los Brokers pueden darnos alguna pista
(las recomendaciones están graduadas desde el 1 = Compra Fuerte hasta el
5 = Venta Fuerte):
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