Las respuestas a esta pregunta son varias; quizá la más extrema esté en la visión
más pura del Análisis Técnico, que prescinde de todo tipo de datos fundamentales
de cada empresa (en el extremo podríamos decir que desde este punto de vista da
igual si una empresa gana o pierde dinero, lo importante es lo que su cotización
ha hecho en el pasado) y trata de encontrar patrones de comportamiento psicológico
de los inversores para tomar decisiones de compra o venta en bolsa.
Personalmente no creo que esta visión esté completamente desencaminada, pero a
los que creen sin lugar a dudas que éste es el único camino les preguntaría si
realmente es más difícil tratar de guiarse y hacer previsiones en base a datos
económicos y fundamentos empresariales o tratar de definir cómo se van a comportar
los inversores en cada momento en función de cómo se comportaron antes. Ambas
cosas son indudablemente complicadas.
En "Entender la economía" les proporcionamos una guía
para interpretar los datos económicos con influencia en bolsa y en el Manual
del Inversor les hablamos de cómo
debieran valorarse los activos financieros y la importantísima influencia en esta
tarea de los tipos de interés. Evidentemente todo lo allí contenido no debe
entenderse como una Biblia que hay que seguir a rajatabla y que nuca conduce a
errores; su conocimiento debe conjugarse con un empleo masivo de intuición, posiblemente
la mejor herramienta con la que contamos los inversores.
A modo de ejemplo valga la interpretación que hacíamos de la publicación
de un dato de P.I.B, en la que les decíamos que cuanto mayor fuera su crecimiento
más positiva es la noticia para la bolsa... sin embargo últimamente la disminución
mostrada en el crecimiento del P.I.B. (tanto en EE.UU. como en Europa) está conviviendo
con una intensa recuperación de las bolsas. ¿Porqué? Una manera de verlo podría
ser pensando que una moderación en el crecimiento del P.I.B. va a conllevar un
proceso de reducción de tipos de interés, con las
consecuencias positivas que ello implica para la valoración de las empresas (algo
que le explicamos en nuestro Manual del
Inversor hablando de la Superfórmula).
Entonces... ¿Porqué hemos visto hace relativamente poco tiempo cómo la bolsa subía
tras conocerse subidas de tipos de interés? Una respuesta posible sería pensar
que estas subidas se produjeron en un entorno en que la principal preocupación
de los mercados financieros era el riesgo de fuerte inflación
que vivían las economías, y con la subida de tipos este riesgo se veía mitigado
y se obtenía una garantía de crecimiento económico a largo plazo.
Esta explicación, que podría parecer rebuscada, no lo es tanto si pensamos en
la situación totalmente divergente que han venido viviendo economías como la japonesa,
donde con niveles de confianza empresarial y de los consumidores bajo mínimos,
reducción consecuente en el P.I.B., deflación (es decir, reducción en los precios)
y tipos de interés prácticamente nulos la inflación no ha venido siendo motivo
de preocupación: la inflación es hoy en occidente quizá la máxima preocupación
de los mercados financieros, pero ello no es algo común a todos los lugares ni
a todos los momentos.
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