Las compañías defensivas son aquellas cuyos beneficios no se ven seriamente
amenazados por una recesión económica. En otras palabras, sus ingresos no dependen
del ciclo. Por eso se considera que son empresas con bajo riesgo, y normalmente
tienen un balance sólido (es decir, muy capaz de pagar la deuda comprometida).
Hay ejemplos muy claros en industrias como la farmacéutica, puesto que las ventas
de medicamentos no dependen de la salud económica de los consumidores, o en las
eléctricas, autopistas, etc.
Por otro lado, acciones defensivas son aquellas cuyo comportamiento en
bolsa suele ser más estable. Es decir, no caen tanto como la mayoría de las acciones
cuando hay momentos de pánico, actuando como "valores refugio", pero a cambio
tampoco se disparan cuando vivimos un rally de la bolsa. Para los estudiosos de
las teorías basadas en el famoso CAPM, las acciones defensivas son aquellas que
tienen una beta muy baja. En la bolsa española, se enmarcan en este grupo las
autopistas Acesa, Aumar, o las eléctricas como Endesa, Iberdrola, Unión Fenosa,
Hidrocantábrico, y también Aguas de Barcelona. El Banco Popular es el más defensivo
del sector financiero.
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