Una compañía es especulativa cuando sus activos tienen mucho riesgo, aunque
también encierran posibilidades de enormes ganancias. Un ejemplo muy claro se
encuentra en la biotecnología, o en la exploración petrolera. Si la medicina resulta
efectiva, o si la compañía es capaz de encontrar un pozo de petróleo, la compañía
va a ganar mucho dinero. Al contrario, si toda la investigación resulta fallida,
la empresa habrá invertido miles de millones para nada. Las actividades farmacéuticas
de Zeltia son, en este sentido, especulativas.
Una acción es especulativa cuando tiene muchas posibilidades de retornos
bajos o incluso negativos, y una probabilidad muy baja de que suba más que la
bolsa. En este sentido, puede ser la acción de una compañía especulativa, o puede
ser lo contrario a una acción de crecimiento. Dicho de otra manera, puede ser
una acción "sobrevalorada". Si una acción ha subido mucho, estará cotizando a
una valoración bursátil (en términos de ratios PER, o rentabilidad por dividendo,
etc) muy superior a la de otras acciones. Como consecuencia, tiene todas las cartas
para que en el futuro el mercado decida ajustar el precio de la acción a un nivel
más "normal". Esto le puede ocurrir perfectamente a una compañía de crecimiento,
con una gestión y un futuro brillantes, pero que de repente se ha convertido en
una de las favoritas del mercado y cotiza a unos ratios PER exagerados.
El mejor ejemplo que se me ocurre, es la situación de todos los valores relacionados
con las nuevas tecnologías hasta febrero. Si históricamente las acciones con mucho
potencial de crecimiento en resultados cotizan a ratios PER entre 25-35 veces,
en marzo no sorprendía encontrarnos con muchas acciones que se habían convertido
en las favoritas entre los inversores, y habían subido tanto que incluso cotizaban
a ¡niveles PER cercanos a 100!.
Medidas por este ratio, destaca en bolsa española los altos precios de las compañías
de medios, como Prisa y Recoletos, y de Zeltia.
|